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Publicación: Reflexiones entorno a la mediación familiar: el valor de nuestra tarea

Autora: Lic. Sandra Munk

Revista Virtual “Negocyar” - IANCA - Año I - N ° 2 - Mayo 2005


LAS RANITAS EN LA CREMA
Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema.
Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar
mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio las
dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era
inútil, solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron
que cada vez era mas difícil salir a la superficie a respirar.
Una de ellas dijo en voz alta:
- No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta sustancia no es para
nadar. Ya que voy a morir no veo por qué prolongar este dolor. No
entiendo qué sentido tiene morir agotada por un dolor estéril.
Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió en el espeso líquido blanco.
La otra rana, más persistente, se dijo:
- ¡No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin
embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último
aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora.
Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar
un solo centímetro. ¡Horas y horas!
Y de pronto… de tanto patalear y agitar, agitar y patalear… la crema se
transformó en manteca.
La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde del pote.
Desde allí solo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa.

Releer este cuento, que probablemente muchos de Uds. deben conocer, me llevó a reflexionar sobre nuestra tarea como Mediadores y de alguna manera también como Agentes de Salud.

Al igual que las ranitas, nos encontramos muchas veces en nuestras vidas frente a situaciones difíciles, desafiantes, que nos conmueven e impactan. ¿Qué hacer? ¡Más de una vez quisiéramos bajar los brazos y ya está! Otras, presentamos batalla. Estamos firmemente propuestos a no dejarnos vencer tan fácilmente por la situación que nos abruma. Y así es como llegan, por lo general, las partes a la Mediación. Frente al quiebre y disolución del matrimonio se abre un abanico de sensaciones y sentimientos que incluyen dolor, enojo, decepción, aflicción, incertidumbre, resentimiento… pudiendo, en múltiples ocasiones fluctuar de uno al otro.

Estas emociones se entrelazan tanto con la perspectiva que cada individuo tenga, por ejemplo respecto de si mismo, de la familia, de la crianza de sus hijos como de la etapa 1del divorcio por la que se esté atravesando.

Citando a Florence Kaslow, una reconocida mediadora y consultora de familia, esta hace una distinción entre los diferentes etapas y aspectos que involucra el divorcio, a las que se refiere como “ divorcio emocional” , “divorcio legal” , “ divorcio económico financiero” y “ divorcio co-parental” entre otros. Esta especialista nos invita a reflexionar respecto de las negociaciones y decisiones que debe tomar una pareja en proceso de desvincularse. Hay una gran cantidad de decisiones racionales importantes a ser tomadas como ser: dónde vivir, la manutención del hogar, las visitas de los chicos, si se los cambiará o no de colegio, la relación con la familia extendida, quién se hará cargo de qué, de qué manera, en qué momento… Y una alta carga emocional imperante!

A todas estas decisiones, que deberán ser tomadas en un período de gran malestar e incertidumbre y afectaran el futuro, se le suman muchas veces los deseos de tomar represalias o la presión de terceros – abogados de partes, familiares, amigos, etc. – que proponen “ tomar para si lo más que se pueda, dando lo menos posible, porque como no sabes que va a pasar en el futuro, entonces, ¡mejor cubrirse!” .

De ahí la importancia del mediador facilitando la toma de decisiones de calidad y atemperando las animosidades, desarrollando acciones que promuevan el cuidado de la relación, el respeto por uno mismo y por el otro.

Dejar de lado posibles heridas narcisistas o de otro tipo determinará la relación pos - divorcio, sobre todo si hay hijos en común. 1 Predivorcio (etapa centrada en la deliberación respecto a qué camino tomar) - el divorcio propiamente dicho – posdivorcio (conlleva la reubicación social, en la familia nuclear y extensa, laboral, comunitaria)

La Mediación como proceso que acompaña esta crisis vital se abre como un campo no solo de resolución de conflictos sino también de aprendizaje experiencial y por ende de prevención. La Mediación, por su encuadre mismo, propicia un espacio seguro y confiable que permite prestar atención a sucesos que damos por obvios, interrogándonos al respecto y al ampliar nuestra mirada explorar nuevos horizontes de posibilidades. Este hecho de por si se constituye es una importante fuente de creatividad y generación de nuevas opciones.

A esta mirada colaboran los pilares en que se apoya la Mediación:

1. La difusión de nuevas perspectivas y prácticas de Resolución de Conflictos que impulsan a las personas a sobreponerse a la posición de ser “ una víctima pasiva de sus circunstancias y a convertirse en un sujeto activo de su experiencia”

2. El manejo creativo de los conflictos que promueve la edificación de futuros mejores para uno mismo y para su entorno

3. El paradigma que propone la Ontología del Lenguaje en relación a la posibilidad de entablar diálogos generativos y transformativos El cambio de eje sobre el cual las personas en general y las parejas en particular, están acostumbradas a resolver sus diferencias, potencia la capacidad de desarrollar opciones creativas “ que abran posibilidades allí donde antes no estaban disponibles” , a transformar la crema líquida de nuestro cuento en manteca para volver a afirmarse nuevamente y dar un salto a un nivel de equilibrio superior


Etiquetas: Mediación
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